Krbo inicia una nueva era en el ciclismo.

Krbo inicia una nueva era en el ciclismo.

La marca de Grupo Mercurio busca posicionarse como una alternativa para quienes buscan rendimiento, diseño y una bicicleta hecha en México.

El ciclismo ya no es el mismo de hace unos años y las marcas también tuvieron que evolucionar. Los cambios en los hábitos de consumo, el crecimiento de nuevas modalidades y un mercado más competitivo impulsaron el desarrollo de nuevos productos para responder a un ciclista que hoy busca más que una bicicleta: tecnología, identidad y una experiencia en cada recorrido. Bajo esa visión, KRBO, la marca de bicicletas de Grupo Mercurio lanzó su colección 2026-2027 con una nueva identidad de marca, bicicletas inéditas y la incorporación del segmento de gravel, uno de los mercados con mayor crecimiento del ciclismo. El Weber Original Store Coapa reunió a distribuidores, socios comerciales y representantes de la industria para conocer el nuevo rumbo de KRBO. Al lanzamiento también asistieron firmas como Shimano y Continentala, así como la ciclista olímpica Yareli Acevedo.

 

Una industria que cambió después de la pandemia.

El relanzamiento fue resultado de meses de análisis sobre una industria que, tras la pandemia por COVID-19, enfrentó nuevos desafíos. Alfonso Reyes, gerente comercial de Bicicletas Mercurio, explicó que el exceso de inventarios, la guerra de precios y la reducción de los márgenes de utilidad transformaron el mercado. Aunque el panorama fue complejo, también abrió oportunidades para las empresas que decidieron reinventarse y ofrecer propuestas distintas. “Después de la pandemia vimos que existía espacio para bicicletas con mejores configuraciones, mayor equipamiento y una relación mucho más competitiva entre calidad y precio”, explicó. Ese escenario también impulsó el crecimiento de Grupo Mercurio. De acuerdo con el directivo entre 2024 y el acumulado de ventas de 2026 la empresa registró un incremento cercano al 40 %, además de consolidar sus exportaciones a Estados Unidos, Francia, Italia, Argentina, Colombia y Nicaragua. Ante ello, destacó que fabricar bicicletas en México también representó una ventaja frente a las condiciones del mercado internacional. Mientras varias marcas dependían de importaciones provenientes de Asia y enfrentaban mayores costos derivados de los aranceles, la producción nacional permitió responder con mayor rapidez a la demanda y mantener una oferta competitiva para distribuidores y consumidores.

KRBO estuvo a punto de desaparecer.

Esta nueva etapa comenzó con una pregunta: ¿valía la pena seguir apostando por KRBO? Ante un panorama incierto, la empresa analizó distintos escenarios para el futuro de la marca. Erick Gámez, diseñador de producto de Bicicletas Mercurio, reconoció que incluso se contempló la posibilidad de desaparecerla. “Hubo un momento en que analizamos desaparecer la marca. Nos preguntamos si valía la pena seguir adelante o comenzar algo completamente nuevo.” Sin embargo, el análisis llevó a otra conclusión: KRBO aún tenía espacio para crecer. A partir de esa decisión comenzó un proceso de rediseño que involucró ingeniería, estrategia comercial, marketing e identidad visual para construir una nueva etapa de la marca. “Entendimos que KRBO tenía una historia importante dentro del ciclismo mexicano y decidimos reconstruirla desde sus bases para ofrecer un producto con mejor tecnología, mejor equipamiento y una identidad completamente renovada”, dijo. Asimismo, explicó que, la transformación fue más allá de un cambio de imagen. “No queríamos lanzar una bicicleta más. Queríamos desarrollar productos que realmente respondieran a lo que hoy busca el ciclista”, explicó. El objetivo fue que cada modelo acompañara el crecimiento deportivo de sus usuarios.

Una identidad inspirada en las raíces mexicanas

La evolución también alcanzó la paleta de colores. El rosa simbolizó un nuevo comienzo; el verde hizo referencia a la naturaleza y la abundancia, mientras que el naranja representó la energía y la fuerza que impulsaron cada recorrido. Bicicletas para una nueva generación de ciclistas La nueva identidad llegó acompañada por una colección diseñada para responder a diferentes perfiles de usuarios. KRBO presentó una bicicleta de ruta equipada con transmisión Shimano 105, una versión con sistema electrónico Di2 orientada al alto rendimiento y la incorporación del segmento de gravel, una modalidad que había ganado terreno entre quienes buscaban combinar carretera, terracería y aventura. Todos los modelos fueron desarrollados sobre una plataforma de carbono que priorizó la aerodinámica, la precisión y la eficiencia, con el objetivo de ofrecer bicicletas capaces de acompañar tanto a quienes se iniciaban en este deporte como a ciclistas con experiencia que buscaban llevar su rendimiento al siguiente nivel.

 

Tecnología, desempeño y una bicicleta pensada para el ciclista actual.

Detrás de cada uno de los nuevos modelos existió un proceso de desarrollo que buscó responder a una realidad: el ciclista mexicano era cada vez más informado y exigía bicicletas con mejores prestaciones. Para Raúl Camacho, director general de Bicicletas Mercurio, el relanzamiento de la marca no podía limitarse a una nueva imagen. La prioridad fue construir una bicicleta capaz de competir por sus características técnicas y por la experiencia que ofrecía sobre el camino. Por ello, durante el desarrollo se trabajó en aspectos como la aerodinámica, la geometría del cuadro y la selección de componentes, siempre con el respaldo de aliados internacionales como Shimano y Continental. “Cada decisión durante el desarrollo tuvo un propósito. No se trató únicamente del diseño; trabajamos para que las bicicletas respondieran a las exigencias del ciclista actual”, explicó. Además, consideró que el mercado había cambiado de forma importante durante los últimos años. Aseguró que los consumidores investigaban, comparaban especificaciones y conocían las diferencias entre una transmisión, un cuadro o un sistema de frenado antes de tomar una decisión. “Los usuarios comparan componentes, buscan rendimiento y analizan cada detalle antes de elegir una bicicleta. Eso nos obligó a elevar nuestro nivel en todos los aspectos.

El gravel respondió a una tendencia mundial.

Uno de los anuncios que más llamó la atención durante la presentación fue el incorporar modelos KRBO al segmento de gravel, una modalidad que en los últimos años había ganado popularidad entre quienes buscaban explorar rutas más allá del asfalto. La marca ya había tenido un acercamiento con esta categoría antes de la pandemia, pero el contexto la obligó a detener ese proyecto. Por ello, para Erick Gámez, el crecimiento del gravel no era una moda pasajera, sino una nueva forma de vivir el ciclismo. “Hoy vemos un mercado mucho más maduro. Hay ciclistas que buscan salir del asfalto, explorar nuevas rutas y tener una bicicleta versátil. Era el momento correcto para regresar.” Fabricar bicicletas en México representó una ventaja para competir La nueva etapa de KRBO también estuvo respaldada por una estrategia industrial que apostó por la producción nacional. Javier Noyola, presidente del Consejo de Administración de Grupo Mercurio, consideró que fabricar bicicletas en México representó uno de los principales diferenciadores de la compañía frente a un mercado dominado por productos importados.

 

Nuestro objetivo es competir con cualquier marca dentro de nuestro segmento. Queremos seguir creciendo, desarrollar nuevos productos y demostrar que en México también podemos fabricar bicicletas capaces de competir a nivel internacional.

Además del desarrollo tecnológico, producir en territorio nacional permitió responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado, reducir los tiempos de entrega y ofrecer un servicio más cercano para distribuidores y consumidores. “Fabricar aquí nos da flexibilidad, reduce tiempos de respuesta y nos permite adaptarnos mucho más rápido a lo que el mercado está demandando.

Asimismo, aseguró que el consumidor también había evolucionado y que ponía atención en aspectos que algunos años atrás pasaban desapercibidos. “Hoy el comprador presta atención al peso, la seguridad, la tecnología y la calidad de los componentes. 

Esa evolución también nos obliga a seguir innovando y perfeccionando nuestros procesos. Yareli Acevedo vio una oportunidad para impulsar el ciclismo mexicano La presentación también contó con la presencia de la ciclista olímpica Yareli Acevedo, quien reconoció el esfuerzo de una empresa mexicana por apostar por el desarrollo de bicicletas con estándares internacionales.

Para la pedalista, la evolución de una marca no dependía únicamente de la innovación tecnológica. También debía existir una identidad capaz de conectar con quienes utilizaban cada bicicleta. “Una bicicleta debe transmitir confianza, pero también hacer que el ciclista se identifique con ella.

La identidad que presentó KRBO logra precisamente esa conexión.” Acevedo consideró que el crecimiento de empresas nacionales podía convertirse en un impulso para el ciclismo mexicano y abrir nuevas oportunidades para las futuras generaciones.

Muchas veces pensamos que para competir al más alto nivel todo debe venir del extranjero, pero México tiene la capacidad para desarrollar productos de gran nivel. La atleta también planteó un objetivo que, hasta hace algunos años, parecía lejano para la industria nacional.